
En el Tribunal Colegiado en el que me encuentro adscrito, bajo mi ponencia, resolvimos un asunto relacionado con una persona a quien se le prohibió el acceso a instalaciones deportivas de una Alcaldía de la Ciudad de México. Mientras se resuelve el asunto, en definitiva, solicitó que se le permitiera nuevamente el acceso a dichas instalaciones.
En el caso, consideramos que sí era posible una restitución provisional de derechos, pues ésta no implica reconocer un derecho de manera definitiva ni constituye uno nuevo. Por ello, se concedió la suspensión provisional para que las autoridades responsables permitieran el libre acceso al quejoso y a los vecinos de la zona, así como el uso de la cancha de futbol y de los espacios públicos deportivos y recreativos, retirando los candados que impedían dicho acceso.
¿Por qué es importante?
En nuestro país, la práctica del deporte es reconocida como un derecho humano, conforme al artículo 4º, último párrafo, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, dentro del capítulo relativo a los Derechos Humanos y sus Garantías. Esto significa que se trata de un derecho vigente y plenamente reconocido por nuestro sistema jurídico, del que es titular toda persona y que, por tanto, debe respetarse, protegerse y garantizarse sin discriminación de ningún tipo.
El deporte y la recreación son actividades propias del ser humano que contribuyen a su desarrollo personal y social. En particular, el deporte favorece el crecimiento y la formación integral de las personas, además de impulsar la comunicación y las relaciones interpersonales.
Por ello, el derecho al deporte constituye una actividad de interés público y social, cuyo ejercicio debe contar con condiciones que permitan la participación ordenada y accesible de las personas en actividades deportivas y recreativas.
Además, este derecho se encuentra estrechamente relacionado con el derecho a la salud, no solo por los beneficios que la actividad física genera, sino porque ambos tienen una dimensión individual y otra social.
En el ámbito individual, su ejercicio contribuye al bienestar físico, mental, emocional y social de las personas, así como a la protección de su integridad física y psicológica.
De ahí que garantizar el acceso al deporte y a espacios adecuados para su práctica no sea únicamente una cuestión recreativa, sino también una materia de interés público y una responsabilidad que encuentra sustento en nuestra Constitución.
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